Seguridad cunas. Mi primer consejo con respecto a las cunas es pedir una prestada en lugar de comprarla. Dado que muchos bebés no duermen bien en la cuna, en ocasiones se las termina usando principalmente para guardar juguetes.
Una de las causas más comunes y serias de las lesiones que sufren los bebés son los accidentes en la cuna; por lo tanto, es de vital importancia la seguridad cunas. Las siguientes pautas te ayudaran a elegir una cuna segura. En primer lugar, la cuna debe estar pintada con pintura sin plomo.
En Estados Unidos, las que se fabricaron antes de 1974 (año en que se prohibió el uso de pintura con plomo para las cunas) pueden haber sido pintadas varias veces con pintura que contiene plomo; las más nuevas, por ley, deben estar pintadas con pintura sin plomo.
Si a tu hijo le gusta mordisquear, protege las barandas con un material que no sea tóxico. Luego, controla los costados movibles. Para evitar que el bebé los afloje por accidente, deben estar asegurados con dos trabas.
El bebé no debe tener la posibilidad de soltarlos desde el interior de la cuna. Verifica también el espacio que existe entre los barrotes.
La distancia máxima entre ellos debe ser de 6 cm, de modo que la cabeza del bebé no pueda quedar enganchada. Es posible que los barrotes de las cunas fabricadas antes de 1979 estén separados por un espacio mayor que no cumpla con la norma indicada.
Como regla general, a mayor simpleza de diseño de la cuna, mayor seguridad cunas. Evita las que tengan figuras decorativas y nudos. La ropa del bebé puede engancharse en esas protuberancias y producirle un estrangulamiento. Los nudos y los postes se pueden cortar con una sierra, alisando los extremos con una lija.
Evita las cunas con extremos muy elaborados; hubo casos en los que los bebés se estrangularon en el espacio cóncavo entre el poste y la cuna. Verifica que la cuna no tenga bordes o puntas cortantes, ni agujeros o rajaduras donde se puedan pinchar o enganchar los dedos del bebé. Contar con un intercomunicador puede ser una valiosa medida de seguridad si no se puede oír lo que ocurre en el cuarto del bebé desde todas las habitaciones de la casa.
Coloca la cuna en un lugar seguro de la habitación. No debes ubicarla contra una ventana, ni tampoco cerca de cordones que cuelguen de las cortinas, ni cerca de ningún mueble que el niño pudiera llegar a usar para salir de la cuna. Cuando el bebé sea más grande, piensa qué podría ocurrir si de hecho sale de la cuna: debes ubicarla de modo tal que no se caiga contra algún objeto puntiagudo o no quede atrapado y pueda llegar a estrangularse entre la cuna y una pared o un mueble contiguo.
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