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Vinculo afectivo

 

Una de las mejores formas de entrar al mundo de la crianza de los lujos es con el vinculo afectivo. Esta armonía comienza durante el embarazo. Un nuevo y fascinante campo de investigación llamado "conciencia fetal" se está ocupando del impacto que tiene el estado emocional de la madre en los últimos meses del embarazo en el desarrollo emocional del bebé. Las últimas investigaciones sugieren que cuando una madre embarazada se pone nerviosa o se estresa, aumenta el nivel de las hormonas relacionadas con el estrés (adrenalina y cortisona).

Estas hormonas atraviesan la placenta, penetran en el sistema circulatorio del bebé y pueden alterar a este. La hipótesis de trabajo es que un bebé alterado es un bebé con trastornos. La madre y su hijo no nacido se convierten en una unidad de comunicación hormonal: cuando la madre está perturbada, también lo está el bebé. Exponer constantemente el cerebro en desarrollo del bebé a la acción de las hormonas mencionadas puede hacer que su sistema nervioso se sobrecargue, lo cual dará lugar a un bebé irritable.Vinculo afectivo

A continuación se explicara cómo generar un vinculo afectivo con el bebé antes del nacimiento y crear una experiencia uterina pacífica. 1. Resuelvan la situación estresante rápidamente. La mayoría de las madres experimentan cierto grado de estrés durante el embarazo, debido a sus sentimientos ambivalentes normales y al hecho de que los cambios se producen con gran celeridad. La prontitud y la eficacia con que se maneje ese estrés son muy importantes. Los investigadores de la conciencia fetal creen que las tensiones temporarias no producen efectos duraderos en el feto. Es muy probable, en cambio, que en los últimos meses del embarazo los conflictos crónicos no resueltos y la ansiedad provoquen trastornos en el bebé, dado que puede compartir las emociones de la madre.

2. Háblenle y cántenle como forma de un vinculo afectivo. Denle a su bebé agradables recuerdos uterinos. Los estudios han demostrado que luego del nacimiento, los bebés reaccionan ante las voces familiares que les hablaban y cantaban mientras se encontraban en el útero. Los recién nacidos podían prestarle mayor atención a la voz del padre si este les había hablado antes del nacimiento, y más adelante lograban aprender con mayor facilidad las canciones que su madre les había cantado mientras se encontraban en el seno materno.

3. Escuchen música armoniosa, tranquilizadora. Los bebés que todavía no han nacido se calman cuando oyen música relajante como la de Vivaldi o Mozart, o piezas de guitarra clásica, pero se alteran con el rock. Los músicos profesionales afirman que lograron aprender a tocar con mayor facilidad los instrumentos musicales que sus madres tocaban durante el embarazo. Un libro de consulta muy valioso, que aconseja sobre el vinculo afectivo con el bebé aún no nacido y el desarrollo de un entendimiento más profundo de la conciencia fetal, es The Secret Life of the Unborn Child, de Thomas Verny y John Kelly (Summit Books, 1981).

 

Cómo generar un vinculo afectivo

 

Cómo se produce el vinculo afectivo. Imagina que estás en la sala de parto donde nacerá tu hijo. Repasemos cómo creo yo que se debería producir la vinculación. Lo ideal es que, a menos que lo impida una complicación médica, inmediatamente después del parto se coloque al bebé sobre el abdomen de la madre, piel contra piel, con su cabeza recostada entre los senos de la madre, cubriendo la espalda y la cabeza del bebé con una toalla tibia. (No sólo es bueno en términos psicológicos; también lo es en términos médicos, porque los recién nacidos se enfrían con facilidad.)

Imagina cuan cálido y acogedor es ese nuevo "hogar". Acomodar al bebé sobre la madre, panza con panza, mejilla con seno, permite un traspaso natural del calor de la madre al lujo. La primera hora después del nacimiento es de máxima importancia para la receptividad de la madre y del lujo, un período sensible en el que los dos se programan para reconocerse y familiarizarse mutuamente. Unos minutos después del parto el recién nacido entra en un sereno estado de alerta durante el cual tiene mayor capacidad para interactuar con el medio ambiente, para recibir y dar. Durante ese período, el bebé mira directamente a los ojos de la madre y se acurruca entre sus senos, mientras ambos comparten una necesidad mutua: el bebé, la de que lo sostengan y lo reconforten; la madre, la de estar con su bebé.

No te sorprendas si en ese primer encuentro el recién nacido parece estar relativamente quieto, como si estuviera tan embelesado con lo que ve, oye y siente que no quiere gastar energías en moverse. Durante ese vinculo afectivo temprano, tu lujo está pendiente del sonido de tu voz, del contacto de tu piel cálida y del sabor de tus pechos. En los minutos posteriores al nacimiento, el bebé comienza a sentir a quién le pertenece. Mientras el bebé sigue mamando, la mamá continúa tranquilizándolo. Ambos se sienten "bien". Una o dos horas luego del parto, el bebé se deja vencer por el sueño plácidamente.

Imagina por un instante qué es lo que aprende el bebé en ese primer encuentro. Algo muy importante sobre su nuevo mundo: a la angustia le sigue el consuelo. De esa manera aprende la lección más valiosa del desarrollo infantil: que puede confiar en su entorno.

En los minutos posteriores al nacimiento, el vinculo afectivo entre los padres y el bebé se extiende al plano emocional. He observado que en el primer encuentro, las madres y padres miran a su hijo recién nacido con una especie de lente gran angular, formándose una imagen general de la singularidad de esa nueva personita. Luego, gradualmente, comienzan a centrar su atención en las características específicas del recién nacido. De inmediato, los flamantes padres ven a su recién nacido como una persona, un nuevo miembro de la familia.

Tal vez la madre le diga al padre: "Tiene tus orejas". Tal vez el padre exclame: "¡Tiene la nariz de la abuela!". Incluso en los primeros minutos luego del nacimiento puedes comenzar a observar patrones de conducta (tales como chuparse el pulgar o mantener las manos en contacto permanente con tu cara) que deben de haber comenzado en el útero. Sonríes al sentir los mismos movimientos de sus pequeños pies y rodillas, reconociendo la intensidad y el ritmo familiar que sentías mientras el bebé estaba en tu interior.

 
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