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Viajar con un recien nacido

 

Los recién nacidos son muy portátiles; por cierto, los primeros meses probablemente sean la mejor edad para viajar con un recien nacido. Planear el viaje con anticipación y tener en cuenta algunas medidas de seguridad ayudará a que tus viajes sean seguros y satisfactorios.

Viajar con un recien nacido en automóvil. El primer "viaje" de un recién nacido es habitualmente desde el hospital a su casa. A fin de que el primer paseo sea seguro, muchos hospitales dan, prestan o venden un asiento para llevar al recién nacido en el automóvil. Al elegir este tipo de asiento, ten presentes los siguientes criterios: están diseñados para que el bebé dé la espalda a la parte delantera del automóvil y tenga una inclinación de 45°. El asiento se asegura de modo que en un choque la fuerza que impele hacia adelante se transmita al cinturón de seguridad que sujeta al asiento. La posición semi erguida y de espaldas al parabrisas permite que la fuerza restante se distribuya en forma pareja a lo largo de la espalda, los huesos y los músculos del bebé. El arnés de seguridad lo sujeta al asiento.

Existen dos clases de asientos para viajar con un recien nacido de esta índole: los que son tipo bañera y los convertibles. El asiento tipo bañera es simple, liviano y más barato que el convertible, y se lo puede usar para transportar al bebé dormido fuera del coche. El asiento convertible se puede doblar hacia adelante cuando el bebé pesa más de 9 kg y se puede utilizar durante un par de años más, hasta que el niño tenga el tamaño suficiente como para requerir un asiento de refuerzo o un cinturón común. Los asientos convertibles son más pesados y más caros, pero cuando tu hijo crezca (alrededor de los seis meses) no necesitarás comprar otro asiento.

No está de más insistir en la importancia de sujetar al bebé en forma segura en un asiento autorizado al viajar con un recien nacido, cada vez que viajes en automóvil. He visto resultados trágicos por sacar al bebé del asiento a fin de reconfortarlo o por no ubicarlo en el asiento porque "son unas pocas cuadras de viaje". Afortunadamente, en casi todo Estados Unidos contamos con leyes que exigen el uso de asientos y cinturones de seguridad.

Aunque el lugar más seguro para viajar con un recien nacido en el coche es el centro del asiento trasero, he notado que a menudo las madres se distraen cuando manejan si el bebé no está a su alcance. Si eres tú quien maneja y estás todo el tiempo mirando en el espejo retrovisor o dándote vuelta para ver al bebé, probablemente sea mejor que coloques al bebé adelante, junto a ti, en un asiento autorizado para tal fin. Si vas en el coche como pasajera y maneja otra persona, es mejor que te sientes atrás y que ubiques al bebé en su asiento en el medio del asiento trasero.

Viajar con un recien nacido

Resiste la tentación de sacarlo de su asiento cuando llora. En lugar de eso, cuando empiece a llorar, inclínate sobre él y amamántalo (mientras sigue en su asiento) y así practicarás una de las formas más ingeniosas para que el bebé deje de llorar durante un viaje en automóvil.

Avísale a tu marido con anticipación qué es lo que estás haciendo. La primera vez que vi esta técnica fue durante uno de nuestros viajes en coche: poco después de que nuestro bebé empezó a llorar miré por el espejo retrovisor y vi un seno de un lado y la cabeza del bebé del otro lado; los dos se encontraron en la línea media del espejo y de inmediato hubo silencio. Con un poco de práctica, esta técnica de amamantamiento se puede dominar sin que haya que aflojar las correas de seguridad de ninguno de los dos pasajeros.

No hay nada más molesto para un conductor que viajar con un recien nacido que llora. Si estás manejando, llevas al bebé en el coche y te das cuenta de que te estás poniendo cada vez más nerviosa, es mejor parar, consolar al bebé y luego proseguir con el viaje.

Los portabebés hacen que viajar con un recien nacido sea más fácil para los padres y para el bebé. Elige un portabebé tipo mochila y lleva al bebé encima de ti dondequiera que vayas. Este tipo de porta-bebé te permite sostener a tu hüo en forma segura cuando hay aglomeraciones, y lo protege de las quemaduras con cigarrillos, de que algo pueda caer sobre él y de que te lo arrebaten. El portabebé tipo mochila también te permite amamantar en público con discreción.

Viajar con un recien nacido en avión. Cuando viajes en avión con un bebé, pide un asiento con mucho espacio para las piernas. El cambio en la presión del aire puede hacer que los bebitos tengan dolor de oídos; para aliviar el dolor, dale el pecho o la mamadera, en especial durante el aterrizaje. Si tu bebé está dormido en el momento en que el avión inicia el descenso, despiértalo y amamántalo (esta es la única ocasión en la que recomiendo despertar a un bebé dormido). Mientras el bebé duerme, las trompas de Eustaquio no funcionan normalmente como para igualar la presión de aire; amamantarlo ayuda a aliviar el dolor de oídos mientras el avión aterriza.

 

Equipo para viajar con un recien nacido.

 

En la bolsa de pañales o equipo de viaje no deben faltar los siguientes elementos:

• pañales adicionales, de tela o descartables
• gotas nasales de agua salada y un aspirador nasal
• mochila portabebé
• conjuntos de batitas
• ositos de vestir
• toallitas para limpiar la cola del bebé
• alfileres de ganchos adicionales para sujetar los pañales
• escarpines
• gorrito para el sol (si viajan a un lugar soleado o de clima cálido)
• crema de óxido de zinc
• camisetas
• ropa de repuesto, según la duración del viaje y el clima

Por lo general no hay inconvenientes en viajar con un recien nacido si su peso supera los 3,5 kg, si su respiración es estable y su estado general es bueno. Es prudente que le preguntes a tu médico cuándo considera él que no hay problema para que viajes con el bebé. Si vives en un clima cálido, moderado, y vas a viajar a un clima similar, el viaje no presentará inconvenientes para el recién nacido. Sin embargo, si pasas de un clima cálido a otro muy frío, al bebé le resultará muy difícil adaptarse, necesitará ropa mucho más abrigada y tendrás que tener mucho cuidado para evitar que tome frío.

Salir de una casa con calefacción, viajar en un coche con calefacción y entrar en una casa con calefacción no constituye un riesgo. Los recién nacidos no toleran bien los cambios bruscos de temperatura y necesitan humedad para respirar sin problemas. No es recomendable ir con el recién nacido a un centro turístico (por ejemplo, ir a esquiar y quedarse en una cabana con calefacción eléctrica en los zócalos); en las habitaciones de hotel con calefacción central y de aire viciado, es posible que necesites un vaporizador para evitar que el aire seco tape los conductos nasales.

Algunos bebés suelen ponerse un poco más inquietos que de costumbre cuando viajan, principalmente por el cambio de rutina y por la conmoción de los parientes llenos de admiración que lo toman en sus brazos y se lo pasan unos a otros. Según mi experiencia, el factor principal que altera al bebé durante los viajes es el cansancio de la madre. Si intentas hacer demasiado por demasiadas personas durante el viaje, le restarás energía al cuidado del recién nacido, que es quien más te necesita. Por esa razón no es prudente planear visitas a todos los parientes o un viaje a travez de todo el país, hasta que el bebé tenga algunos meses a menos que sea absolutamente necesario.

 
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