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A menudo las madres ya tienen una idea del temperamento infantil cuando él todavÃa está en el útero. Los bebés muy activos, que patean mucho, generalmente hacen pensar: "Este chico es un terremoto". Ya en la nurserà de recién nacidos se los cataloga según su temperamento. Cuando me desempeñaba como director de una nurserà de este tipo le aconsejaba a las enfermeras que no juzgaran con demasiada rapidez qué clase de persona el bebé llegarÃa a ser más tarde. Sin embargo, es cierto que los recién nacidos a menudo dan una idea de cuál será su futuro temperamento infantil. Para los padres es importante entender el temperamento del bebé porque les ayuda a hacer concordar su estilo de crianza con él.
Imagina a un recién nacido que llora cada vez que lo ponen en el moisés. Los padres lo levantan constantemente y en cuanto lo hacen, deja de llorar. Con frecuencia, a este tipo de bebé se lo califica como "mañoso". Un término más apropiado es "bebé con alto grado de exigencia". Algunos bebés les dan a los padres la pauta de lo que necesitan, incluso en los primeros dÃas de vida. Para entender por qué los bebés con alto grado de exigencia tienen el temperamento infantil que tienen, lo cual es crucial para ayudarte a tener un buen comienzo con este tipo especial de bebé, debes entender el concepto de grado o nivel de exigencia.
Cada bebé llega al mundo con un cierto grado de exigencia que, si se lo satisface, le permite desarrollar sus potencialidades al máximo. Además, también trae su correspondiente temperamento infantil para alertar a quien lo cuida sobre su nivel de exigencia.
Por ejemplo, al que llora cada vez que lo ponen en la cuna o en el moisés, se alimenta continuamente durante el dÃa y le cuesta calmarse durante la noche, a menudo se lo trata de mañoso, o difÃcil, o se dice que sufre cólicos. Si has sido bendecida con tener un bebé de esta clase, tienes un "bebé con alto grado de exigencia".
Esta calificación es más benévola y describe con mayor precisión el temperamento infantil y el grado de crianza que necesita. También está el bebé tranquilo (esos de los que hablan en las revistas o en los libros o los que tienen tus amigos) que duerme toda la noche, se queda sin problema en la cuna gran parte del dÃa, se acostumbra a los horarios con facilidad y no hace mucho alboroto.
Piensa en el peso que tiene el grado de exigencia de esos dos temperamentos para determinar distintos estilos de crianza. El bebé con alto grado de exigencia hace un escándalo cada vez que lo acuestas, porque lleva inherente un gran nivel de exigencia de que lo sostengan en brazos y el temperamento infantil que lo hace generar un alboroto cuando lo dejan. Si a ese bebé se lo tiene en brazos mucho tiempo, va a desarrollarse al máximo de sus potencialidades.
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Si el bebé con un alto grado de exigencia necesita que lo alcen mucho pero no tiene el temperamento infantil necesario para alertar a quienes lo cuidan de que eso es lo que necesita, es posible que reciba menos atención de la que requiere y no se desarrollará hasta su máxima potencialidad.
El bebé tranquilo, por otro lado, puede dormir más tiempo, llorar menos y no molestarse cuando lo acuestan. Es probable que a ese tipo de bebé no se lo tenga tanto en brazos porque exige menos atención.
Estos dos tipos de bebés probablemente susciten distintos estilos de crianza en quienes se ocupan de ellos. Al bebé con alto grado de exigencia se lo sostiene en brazos con mayor frecuencia porque asà lo exige, se lo alimenta con mayor frecuencia porque asÃ
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