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Oido del recien nacido

 

Es probable que el oido del recien nacido oiga tan bien como un adulto, pero hay algunas cosas que deberías tener en cuenta sobre su audición. Los recién nacidos son más sensibles a los sonidos fuertes que los sobresaltan; pueden parpadear, sacudirse o inspirar en forma repentina.

Oido del recien nacido

Observarás que tu bebé reacciona de distinta manera a distintos sonidos. Un ruido agudo, fuerte, puede hacer que se asuste o se estremezca, mientras que un sonido suave y arrullador provoca sonrisas fugaces.

Los oido del recien nacido prefieren voces de tonos altos y a menudo se calman más fácilmente con la voz aguda de la madre que con la voz grave del padre. También son selectivos en cuanto a gustos musicales. Se calman cuando oyen música clásica de ritmo regular y suave cadencia.

La música que tiene rápidos cambios de volumen o que simplemente está a un volumen muy alto (como el rock and roll) los puede sobresaltar o hacerles perder la sintonía del oido del recien nacido.

El oido del recien nacido tienen una notable capacidad para protegerse de los ruidos desagradables. Pueden bloquear los ruidos molestos en forma selectiva. A eso se le llama la barrera contra los estímulos y es probable que debido a ella sea difícil probar la audición de tu bebé. En ocasiones, no reaccionará ante un ruido fuerte, mientras que en otras sí.

Respuesta del oido del recien nacido

Además, los recién nacidos tienen dificultades para concentrarse en dos actividades a la vez. Si el bebé está tomando el pecho es posible que permanezca totalmente ajeno a los ruidos. La barrera contra los estímulos es más pronunciada durante el primer mes de vida; luego los bebés comienzan a reaccionar más ante un entorno ruidoso.

A menudo las madres no logran saber si su lujo las oye o no. Es probable que el niño no gire la cabeza hacia el sonido de tu voz durante dos o tres meses. Además, los bebés que están con sus madres en forma permanente se pueden habituar a la voz de la madre; la oyen con tanta frecuencia que dejan de reaccionar cada vez que ella les habla. Sin embargo, los estudios han demostrado que el oido del recien nacido puede distinguir entre la voz de su madre y la de un extraño.

Los investigadores colocaron bebés de entre 20 y 30 días detrás de una pantalla de modo que pudieran oír voces pero no pudieran ver a quien hablaba: los bebés succionaron con más rapidez y por más tiempo en respuesta a la voz de su propia madre que a la de extraños.

Los recién nacidos pronto aprenden que la voz de la madre proviene de la boca. En uno de los estudios realizados, la madre le hablaba al oido del recien nacido a través de una pantalla de vidrio. El bebé podía ver a la madre a través del vidrio pero sólo podía oírla por medio de dos parlantes estereofónicos, colocados uno a cada lado del bebé.

El equilibrio entre los parlantes se podía ajustar de modo que pareciera que el sonido provenía de adelante o de los costados. Los bebés se conformaban cuando el sonido parecía venir de adelante, es decir, de la boca de la madre, pero se sentían inquietos si el sonido venía de otra dirección.

 
 
 
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