¡Cuidado con los nombres graciosos! Los niños son despiadados para hacer bromas con los nombres. Ten cuidao con las rimas y las iniciales poco frecuentes, que garanticen malos momentos en el futuro. Gabriel Ignacio López es una trampa para que lo llamen G.I.L.
Descarta los nombres cuya grafía es extraña o ambigua. Siempre me gustó el nombre Aimee, pero decidimos no ponérselo a nuestras hijas porque tendrían que ir por la vida teniendo que aclarar si se escribe Amy o Aimee. En cierta forma, una grafía peculiar le puede dar un toque especial al nombre si al niño no le molesta aclarar cómo se escribe; si estás de acuerdo con este último criterio, combina ese nombre con otro que no sea ambiguo y que se escriba de una sola manera, de modo que mas tarde el niño pueda elegir un nombre.
Combina un nombre infrecuente con uno más tradicional que sea compatible. Una de nuestras hijas se llama Heather Hayden Sears (Hayden era el nombre de una de nuestras bisabuelas favoritas). Ahora tiene doce años y todavía le decimos Hayden, pero tiene la opción de cambiarlo por Heather. Es probable que nuestro séptimo hijo, Stephen, siempre tenga que deletrear su nombre para que no lo confundan con Steven, pero tendrá que aprender a aceptarlo porque el nombre nos gusta, le queda bien y no nos molesta esa forma de escribirlo.
Júnior, hijo, etc. A pesar de que ponerle a los hijos el mismo nombre del padre o del abuelo es una vieja costumbre, lo más probable es que cuando lo menciones se genere una confusión y no se sepa a quién te estás refiriendo. Por lo general, las familias se ven obligadas a usar sobrenombres; si el padre es Bill, el hijo probablemente va a ser Billy, pero ese Billy va a crecer y va a querer que le digan Bill.
¿Qué van a hacer entonces? ¿Les van a decir Bill el viejo y Bill el joven; Bill el grande y Bill el pequeño? Es posible que eso no le caiga bien a ninguno de los dos; el viejo Bill quiere verse y actuar como alguien más joven y el pequeño Bill quiere ser más grande. Es una hermosa costumbre familiar que el abuelo, el hijo y el nieto tengan el mismo nombre, siempre y cuando todos estén dispuestos a ser un poco flexibles con la incomodidad que ello traerá aparejado en las reuniones familiares. Elegir un nombre es único para quien lo tiene. Piénsalo bien, porque es el título más importante que va a recibir tu hijo en toda su vida.
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