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Miedo en el embarazo

 

La espera de un hijo desencadena ciertos miedos en el embarazo Superar los miedos en el embarazo

El embarazo es una de las experiencias más importantes en la vida de una mujer, y también una de las más duras. Conviene decirlo desde el principio. Nuestro cuerpo registra cambios desconcertantes, la responsabilidad por la vida que albergamos es enorme y, para colmo, se nos exige que seamos inmensamente felices. Lo somos, pero al mismo tiempo nos sentimos invadidas por miedos, tantos que se mezclan los reales con los que nos inventamos, los que teníamos antes de la gestación con los derivados del nuevo estado. Para afrontarlos, lo mejor es mirarlos a la cara.

Pero, ¿qué hice?

No es extraño que la «noticia» del embarazo nos tome más o menos por sorpresa. Y que al sacar cuentas, recordemos que ya estábamos embarazadas cuando hicimos cosas que no hubiéramos hecho en el caso de saberlo. Y surge el primero de los miedos: Miedo en el embarazo¿afectarán al futuro bebé ?

No tiene por qué haber repercusiones si la mujer ha tomado una copa o una sesión de cama solar, es el especialista quien debe evaluar la situación y, si lo considera necesario, ordenar los análisis y pruebas pertinentes.

Lo fundamental es no perder el tiempo: si tenemos un atraso de una semana, hay que efectuar la prueba de embarazo y si da positivo, acudir cuanto antes al ginecólogo. Y si da negativo, también, porque puede estar indicando algún problema.

Uno de los miedos en el embarazo más común ¿Y si lo pierdo?

Es el rey de los miedos en el embarazo durante el primer trimestre, cuando la sensación de fragilidad e incluso de irrealidad es más fuerte, porque aún no sentimos al bebé. Y es un temor con fundamento. Entre el 12 y el 20 por ciento de los embarazos terminan en aborto espontáneo en las 20 primeras semanas de la gestación.

Las causas posibles de aborto espontáneo en esta fase son múltiples y cada paciente es distinta, pero contamos con análisis y ecografías para comprobar que el embarazo progresa. El seguimiento por parte del obstetra y nuestro propio sentido común deben bastar para que ese temor no se convierta en un generador de estrés que termine afectando el embarazo.

 

Otro de los miedos en el embarazo ¿Será sano?

 

Es políticamente poco correcto expresarlo así, pero es lo que nos preguntamos una y otra vez sobre el bebé que esperamos.
Por suerte, en la actualidad, se cuenta con avanzados medios para el diagnóstico prenatal, que hacen posible detectar si el bebé presenta algún tipo de alteración genética. Las ecografías permiten un completo examen físico del feto, que ayuda a despejar las dudas, porque revelan de un modo preciso malformaciones congénitas, como labio leporino, anencefalia, tumores, defectos en los cierres de la columna, alteraciones en los riñones y posibles afecciones cardíacas.

Es normal tener miedo durante la gestación, porque cambia nuestra vida para siempre. No sentir ningún miedo en el embarazo indicaría que hay algún problema y convendría averiguarlo con un especialista.

Los exámenes para determinar si existe síndrome de Down o alteraciones del sistema nervioso son cada vez más precisos. Las estadísticas indican que este tipo de anomalías se encuentran en el 0,15 por ciento de los recién nacidos, es decir, en 3 de cada 2.000 bebés. Esos datos no nos quitan el miedo a que el nuestro sea uno de ellos, pero la amniocentesis, que se realiza entre las semanas 15a y 18a del embarazo, sí. Ahora bien: es el médico quien determina si la prueba es necesaria, por nuestros antecedentes familiares, por nuestra edad o por detectar en los screenings la posibilidad de anomalías cromosómicas. Una vez más: lo que diga el doctor.
Embarazo

¿Podré desempeñarme bien como madre ?

Al inicio del embarazo tememos no estar a la altura de lo que se nos viene encima. Y es lógico pensarlo, pero también descartarlo a medida que nos sentimos protagonistas de nuestra gestación.

Un error frecuente es forjarnos como modelo ideal una imagen ajena a la nuestra; seguimos siendo la misma persona, sólo que embarazada, y debemos hacer frente a la situación con nuestras propias armas. Claro que estaremos a la altura de las circunstancias que acompañan el embarazo; de hecho, ya lo estamos haciendo, minuto a minuto y día a día.

Otros de los miedos en el embarazo es el estrés

Se sabe que los niveles de progesterona, hormona protagónica en el embarazo, se alteran a raíz de las emociones negativas de la gestante, y que el estrés genera grandes cargas de la hormona liberadora de corticotropina, relacionada con el parto prematuro.

En algunas ocasiones, el estrés del entorno es más agobiante que el de la propia embarazada, y se genera por la presión que ejerce la familia, la pareja, los amigos y el trabajo. Es un conjunto de factores que actúan sobre ella y como tal debe tratarse. Hay que identificar y separar las causas del estrés, para poder controlarlas. Las molestias propias del embarazo, por ejemplo, pueden generar estrés, sobre todo si la embarazada trata de hacer todo lo que hacía antes. Debemos asumir que esos síntomas son temporales y abandonar actividades innecesarias cuando sentimos que nos superan. También ayudará a aliviar la tensión comer sano, descansar y realizar ejercicio con regularidad.

Voy a cambiar mucho?

No, no seremos las mismas después del parto. La decisión de tener un hijo implica un cambio permanente, en el que podemos perder parcelas de libertad, pero ganamos mucho más.

Es lo que queríamos: un cambio en nuestras vidas. Y no hay por qué considerarlo como un miedo en el embarazo. Todas conocemos casos de mujeres que se organizaban mal y que después de tener su bebé se muestran más prácticas y eficaces, porque no quieren renunciar a su vida privada ni descuidar al hijo. No es fácil, pero se puede lograr. Y si el cambio que asusta es el de nuestra figura, volver a caber en aquellos jeans depende de nosotras: hará falta ejercicio y voluntad, pero lo conseguiremos.

Y si no soy una buena madre?

Nos preguntamos esto sin darnos cuenta de que el solo hecho de preocuparse por eso ya indica que seremos buenas madres. Con frecuencia nos marcamos como ejemplo a nuestra propia madre, y la convertimos en modelo a seguir o a evitar, según la propia experiencia. En otros casos, la decisión de llevar una vida diferente, compaginando una vida profesional con la maternidad, nos hace temer no ser buenas madres, aunque tengamos montañas de argumentos para sostener lo contrario.

Miedos en el embarazo ¿Se puede hacer el amor?

Si una persona caminaba dos kilómetros por día, que lo siga haciendo, salvo que el médico recomiende lo contrario. Lo mismo vale para el sexo: la pareja puede tener la frecuencia sexual que tenía antes, a excepción de los casos en que el ginecólogo detecte algún riesgo y lo prohíba. El sexo es una actividad que puede realizarse con normalidad, mientras las condiciones lo permitan. Y tanto la disminución del deseo al inicio del embarazo, como su incremento en el segundo trimestre, son reacciones normales que no deben inquietamos.

Miedo en el embarazo ¿Y sí el parto sale mal?

Venimos preparándonos para el parto desde que supimos que habíamos concebido y... tenemos miedo. Miedo en el embarazo a que algo salga mal, al dolor que algunas describen como insoportable, a entrar en un quirófano si es necesario... Tantos temores sólo pueden despejarse de a uno. Si tememos que el parto pueda complicarse, ¿qué mejor compañía que la de profesionales que han traído al mundo a miles de chicos? Ellos saben lo que hay que hacer y tienen datos más que suficientes para prevenir situaciones adversas.

No hay que dejarse influenciar por los miedos en el embarazo de ex embarazadas que parecen disfrutar con nuestro miedo y nos miran como a novatas poco preparadas. No hay un parto igual a otro, ni siquiera en la misma mujer, y, por lo tanto, nada asegura que el nuestro tenga que ser de los más duros.

Tomar clases de relajación o yoga específicas para embarazadas, siempre con permiso del ginecólogo, nos servirá para controlar la situación cuando llegue el momento.

 
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