Estas contracciones dolorosas que aparecen después de! parto no revisten gravedad
Durante el embarazo, el órgano que más crece y se estira es el útero, que pasa de tener aproximadamente el tamaño de una pelota de ping-pong a alcanzar una altura de 36 cm. Después del parto recupera su tamaño habitual, pero esta vuelta a la normalidad no es inmediata, sino que se realiza mediante un proceso paulatino de regresión, en el que se produce una especie de contracción constante. El peaje que hay que pagar es una sensación de contracciones dolorosas, que muchas mujeres describen como calambres y otras asemejan a los dolores menstruales (aunque también hay mamas recientes que apenas sienten una leve molestia). Son los entuertos.
¿Por qué se producen las contracciones dolorosas?
Son una respuesta fisiológica normal del útero. Cuando se desprende la placenta, en la cavidad uterina queda una herida sangrante. Las contracciones de-tienen la hemorragia y, además, ayudan a expulsar los loquios, que son las secreciones de esta herida uterina.¿Cuándo empiezan?
Suelen aparecer unas horas después del parto, y pueden durar varios días (cinco o seis, generalmente) y en casos excepcionales, semanas. Su intensidad va remitiendo.
¿Hay alguna forma de prevenir las contracciones dolorosas?
No, y de hecho no sería aconsejable, ya que los entuertos son beneficiosos para el organismo: al contraerse el útero, las venas que nutrían la placenta durante la gestación se van cerrando. Si esta contracción no se produjese, los vasos sanguíneos quedarían abiertos y el riesgo de hemorragia aumentaría considerablemente.
¿Cuándo hay que consultar al médico?
Conviene acudir al ginecólogo si el dolor no desaparece al cabo de una semana.
Los entuertos pueden parecerse a los síntomas de un cólico nefrítico, una apendicitis o un proceso gastrointestinal o de las vías urinarias. Por lo general, su carácter intermitente y el aumento de intensidad con la lactancia facilitan el diagnóstico.
¿Se producen igual luego de una cesárea?
Sí. El tipo de parto no influye en la contracción uterina. La percepción del dolor suele ser más intensa en las mujeres que ya han tenido hijos que en las primerizas, porque las paredes uterinas quedan más blandas después de dar a luz y el útero necesita más fuerza y más contracciones para volver a su sitio. |