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Al igual que para el ambiente del nacimiento, existen muchas opciones en cuanto a los cursos prenatales. Los padres deberían elegir uno que sea independiente de cualquier hospital, a fin de tener un panorama de las numerosas opciones que se les ofrecen para el parto. Los cursos de los hospitales los preparan para ser "buenos pacientes". Las organizaciones con más experiencia en dictar cursos prenatales son la Asociación Internacional de Educación para el Parto (International Childbirth Education Association, ICEA), la Academia Norteamericana de Parto Asistido por el Marido (American Academy of Husband-Coached Childbirth), también llamado Método Bradley, y la Sociedad Norteamericana para la Psicoprofilaxis en Obstetricia (American Society for Psychoprophylaxis in Obstetrics, ASPO) o Método Lamaze.
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Aquí van algunas pautas generales para elegir el curso apropiado. Analicen la experiencia de la instructora. ¿Ha dado a luz alguna vez? ¿Está actualizada en cuanto a todas las opciones disponibles para un parto? ¿Se dedica en forma activa a asistir partos? Consigan referencias de amigos y conocidos. ¿Les resulta práctico el horario y el lugar donde se da el curso?
Analicen el contenido de este. Eviten los cursos o métodos que utilicen trucos externos, tales como concentrarse en chucherías colgantes, para olvidarse del propio cuerpo; son poco realistas y en la excitación del parto se los deja de lado con facilidad.
Un buen curso prenatal debe incluir temas tales como ejercicios prenatales, técnicas de relajación, respiración adecuada, fisiología del embarazo y del parto, cómo tranquilizarse, medicamentos y procedimientos e instrucciones específicas sobre qué puede hacer la pareja durante el trabajo de parto para aliviar el malestar y acelerar el nacimiento. Un buen curso prenatal puede enseñarle a la madre a escuchar al cuerpo para saber cuándo debe moverse, quedarse quieta, sentarse, agacharse, mantener el equilibrio, estar en "cuatro patas" y caminar.
También debe tratar sobre los ambientes de parto alternativos, las habitaciones TPR, las visitas de los hermanos, la vinculación afectiva y la posibilidad de que el bebé permanezca en la misma habitación. Debe hacer hincapié en la nutrición y señalar las cosas que hay que evitar durante el embarazo. Un buen curso suele proporcionar una bibliografía y proyectar diapositivas o películas que muestren el trabajo de parto, el nacimiento y los acontecimientos que lo rodean. También es importante que se brinde información sobre el amamantamiento y que se hable sobre la vida con un nuevo bebé. La adaptación física y emocional del posparto puede provocar un gran impacto en los padres primerizos; por consiguiente, es importante discutir y compartir opiniones sobre este tema.
Los cursos prenatales también han comenzado a poner menos énfasis en el rol del padre como asistente del parto. Sencillamente, ocurre que los hombres no establecen un vínculo de empatia con los cambios emocionales y físicos de la mujer que está por dar a luz. Para el padre es mejor dejar los menesteres técnicos en manos de una asistente del parto; él tiene un rol muy importante pero distinto. Puede abrazar a su esposa, hacerle masajes en la espalda, caminar con ella, darle algo de comer y líquidos, e incluso protegerla para que no sufra una conmoción. |
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¿Qué es una asistente del parto? Esta antigua costumbre del Viejo Mundo es una de las más recientes incorporaciones en la tarea de facilitar el parto para las madres en nuestro continente. Una asistente del parto es una madre con cierta experiencia en atención obstétrica. Está capacitada para darle apoyo a la madre durante el parto, para ayudarla a moverse al ritmo de su cuerpo, a reconocer las señales que este emite y actuar en consecuencia y, en general, a colaborar para que el parto se desarrolle con más eficacia y menos molestias. Estudios realizados han demostrado que las madres que cuentan con la colaboración de este tipo de asistentes tienen partos más breves y menos traumáticos. Además, la asistente del parto descomprime la presión que se ejerce sobre el padre.
Les aconsejo a las parejas tomar el curso prenatal muy en serio, dándole prioridad en su agenda de actividades. El hecho de prepararse a conciencia y en forma competente para el nacimiento de un hijo produce beneficios que están en proporción directa al tiempo invertido.
Aparte del curso prenatal, es útil unirse a un grupo de apoyo durante el embarazo. La información recibida y los amigos que se pueden hacer allí sirven a menudo de ayuda para la crianza durante los primeros años como padres. Existen varias organizaciones para la crianza de niños. La más antigua e importante, y que recomiendo, es la Liga Internacional de la Leche (La Leche League Internacional, LLLI). Se trata de una organización de voluntarias cuyas líderes tienen una capacitación especial y años de experiencia en la crianza de lujos. Aunque en principio se creó para propugnar y promover el amamantamiento, es un excelente grupo de apoyo que enseña buenos estilos de crianza, incluso para las madres que deciden no amamantar o que no pueden hacerlo. Hay grupos de la Liga de la Leche en casi todas las ciudades importantes de Estados Unidos y de todo el mundo.
Recomiendo incorporarse a estos grupos durante el tercer trimestre del embarazo y asistir a sus reuniones del curso prenatal. Además de recibir información muy útil y de hacerse de amigos, se recibirá una gran cantidad de consejos prácticos y se tendrá acceso a una biblioteca actualizada con libros y material de referencia sobre el parto y la crianza de los lujos. Según mi experiencia, los padres que integran la Liga de la Leche tienen algo en común: disfrutan de sus lujos. Es un grupo de padres profesionales que enseñan a los nuevos padres. Aprovechen lo que ellos tienen para ofrecerles.
Aparte de la Liga de la Leche, pueden encontrarse grupos de apoyo y cursos de educación para padres en la filial local de la Asociación Cristiana de Jóvenes, o en el hospital o la iglesia más cercanos. Asistan a todas las reuniones que su tiempo y energía les permitan. Elijan de cada grupo la información que mejor se adapte a su propio estilo de vida y al estilo de crianza con el que se sientan más cómodos. |