Los bebés tienen la capacidad de realizar dos tipos de acciones: cognitivas y reflejas. Las acciones cognitivas son aquellas en las que el bebé piensa y decide antes de actuar. Por ejemplo, cuando le muestran un sonajero, la parte pensante de su cerebro decide: "Voy a usar mi mano para agarrar el sonajero"; entonces el cerebro envía un mensaje a los músculos, dándoles la orden de que tomen el sonajero. Las acciones reflejas, por el contrario, son automáticas. 
Un ejemplo familiar es el reflejo rotuliano. Cuando te dan un golpecito en un punto exacto de la rodilla, no piensas: "Ahora debo extender la pierna"; tu pierna se estira automáticamente. Gran parte del movimiento del recién nacido es reflejo, y muchos de esos reflejos del recien nacido son de autoprotección. Los recién nacidos presentan alrededor de setenta reflejos primitivos; en la presente clave describiremos algunos de los más habituales e interesantes, en particular los que son útiles para la supervivencia.
El de succión y deglución es el reflejos del recien nacido de supervivencia más importante. Los bebés, automáticamente succionan en respuesta a la estimulación del paladar, el interior de la boca y los labios, las mejillas y el mentón (enumerados en nivel decreciente de sensibilidad). Es más fácil provocar estos reflejos en el bebé cuando se acerca el momento de alimentarlo.
Ligado al reflejo de succión encontramos el de búsqueda. Cuando el pezón de la madre roza la cara del bebé, el recién nacido busca el pezón girando la cabeza y la boca. Este reflejo lo ayuda a encontrar el pezón con mayor facilidad. Creo que el reflejo de búsqueda es importante para el amamantamiento durante la noche. El bebe duerme acurrucado contra los senos de la madre, y sus reflejos lo ayudan a concentrar la atención en el pezón y a amamantarse. En nuestra lamilla, a este tipo de alimentación nocturna la llamamos "autoservicio", en contraposición al "servicio completo" del amamantamiento habitual durante el día.
Estos dos reflejos del recien nacido, también llamados reflejos orales, les permiten a los bebés encontrar una fuente de alimento No le hagas cosquillas en la mejilla para alentarlo a que tome el pecho; eso hará que gire la cabeza y quede fuera de alineación, lo cual quizás interfiera con el reflejo normal de succionar y tragar. Es mejor ponerlo totalmente do costado de manera que quedo enfrentado a tu pecho, su pancita contra la tuya, y estimularlo para que alna la boca rozando sus labios con tu pezón.
Los reflejos del recien nacido de abrazo de Moro (respuesta al sobresalto) se produce como reacción ante un ruido repentino o molesto, o cuando de improviso se deja de sostener la cabeza y el cuello del bebe. Ante la sensación de caerse, rápidamente extiende los brazos hacia adelante, como si tratara de aferrarse a alguien y abrazarlo, y luego los flexiona. Este reflejo va acompañado por muecas o llanto, en especial si no hay nadie de quien asirse para obtener consuelo. Esta respuesta de aferrarse es un reflejo de protección; el bebé necesita a una persona entre esos bracitos que quieren abrazar. Este reflejo gradualmente disminuye y desaparece entre los tres y los seis meses.
Los reflejos del recien nacido de prensión es otro reflejo de protección. Le permite al bebé sostener un objeto con las manos. Si estimulas la palma de su mano colocando tu dedo en el centro de ella, sus dedos envolverán los tuyos. Si comienzas a levantar al bebé con tu dedo, observarás que los músculos de sus brazos y su muñeca se ponen tensos mientras ayuda a que lo hagan subir. Se aforra cada voz con más fuerza, a al punto que de hecho puedes levantarlo parcialmente de la superficie en la que se encuentra acostado.
Se puede provocar un reflejo similar si le acaricias suavemente las plantas de los pies, detras del dedo gordo: con el dedo gordo se va a aferra a tu dedo. Este reflejo a menudo desaparece a los tres meses. Los antropólogos han especulado con la posibilidad de que el reflejo de Moro y el de agarrar sean vestigios de comportamientos de apego empleados por los bebes humanos para aferrarse a sus madres al igual que lo hacen otros primates. |