Al aprender a reconocer la forma en que el recién nacido utiliza todo su cuerpo se agudiza tu capacidad de observación y eso te ayuda a notar los sutiles cambios de los movimientos recien nacido que se producen mes a mes. Observar la forma en que tu bebé se mueve es uno de los elementos fundamentales para disfrutar de él.
Cuando está tranquilo o duerme, adopta movimientos recien nacido de posición fetal, a la cual se acostumbró en el útero. Si está boca abajo flexiona las piernas hacia arriba, hacia el abdomen, y enrosca los pies debajo de la zona del pañal. La cola está en una posición más alta que la cabeza con respecto al colchón.
Puede levantar la cabeza y girarla lo suficiente como para que la nariz despeje la superficie y así poder respirar. Incluso poco después de nacer, unos de los movimientos recien nacido más ocasionales son los que extienden las piernas hacia afuera, como si estuvieran tratando de pujar por salir. Cuando un recién nacido está recostado boca arriba encoge todos sus miembros hacia el tronco y a menudo sus pies se cruzan o se tocan.
Observarás que tu hijo recién nacido sostiene las manos cerca de su rostro casi todo el tiempo. Con cierta periodicidad las apoya extendidas sobre su cara, como para acariciarla; probablemente eso le recuerde sus movimientos en el útero. El bebé cierra los puños con fuerza, excepto cuando está muy relajado o durmiendo; en esos momentos sus dedos se aflojan un poco y sus manos se abren.
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