Cuando un chiquito de dos años despierta por primera vez al grito de «¡mamaaaaá! ¡Hay un monstruo en mi cama!», la primera reacción de sus padres suele ser de sorpresa.
¿Qué le pasa? Algo muy normal miedo infantil a esta edad: ha tenido una pesadilla, un episodio común en la infancia que suele tener fecha de vencimiento a los cinco o seis años.
Pero también es posible que ese primer mal sueño se manifieste de otra forma totalmente distinta: puede ser que el pequeño grite, se agite, se mueva...
Pero cuando los padres llegan a su habitación para calmarlo, no los reconoce. Es más, ante sus intentos por tranquilizarlo se pone aún más nervioso.
¿Y ahora qué le pasa? Al igual que en el caso anterior, se trata de un suceso de miedo infantil que ocurre alrededor del sueño.
Sin embargo, al producirse en una fase distinta y provocar reacciones diferentes, no se trata de una pesadilla común, sino de otra alteración: lo que se conoce como terror del sueño o terror nocturno.
Ambos sucesos son inofensivos y no tienen ninguna consecuencia física o psicológica. Sin embargo, la forma de actuar ante ellos es diferente.
Y saber cómo tratarlos para que vuelva a conciliar el sueño es fundamental.
Sobre todo si se desea que su cama siga siendo para él ese lugar maravilloso donde, cada vez que cierra los ojos, su mente inventa historias... pero con final feliz. |