Los carbohidratos o azúcares son sustancias que no son siempre DULCES y que forman parte de la mayoría de los alimentos que habitualmente comemos. De los tres principios inmediatos de la alimentación:
Proteínas van a ser las encargadas de formar los músculos, huesos y demás órganos. Son la ESTRUCTURA del organismo.
Las grasas representan la despensa o reserva energética. Se utilizan cuando el individuo ayuna durante un tiempo.
Los azúcares son la fuente de energía inmediata que utiliza el organismo para realizar cualquier función: pensar, moverse, trabajar, mantener la temperatura corporal, etc. Todas estas acciones requieren energía, y ésta deriva en situación normal (no en el ayuno) de los hidratos de carbono que comemos.
En una dieta normal, el 55 por 100 de las calorías de la misma deben ser los carbohidratos.
Con frecuencia y equivocadamente, éstos se asocian a productos «dulces que engordan», considerándolos molestos y no esenciales, abandonando su ingesta y sustituyéndolos por grasas y proteínas.
Esta ausencia de azúcares en la dieta obliga al organismo a utilizar las grasas y proteínas como fuente de energía, alterando el metabolismo, y dando lugar a una serie de desequilibrios nutricionales (adelgazamiento, pérdida de proteínas, acidosis metabólica), no beneficiosos para el individuo.
Las necesidades diarias, MÍNIMAS de los carbohidratos, para evitar la destrucción proteica y la acidosis metabólica (que aparece secundaria al exceso de acetona que se ha producido como residuo del consumo de grasas aumentado) se estiman en 100 gramos diarios.
No todos los hidratos de carbono que ingerimos diariamente son utilizados. El organismo necesita disponer de azúcar para cualquier situación de emergencia, y así almacena en el hígado y en el músculo los azúcares sobrantes en forma de una molécula grande llamada glucógeno.
Esta reserva en forma de glucógeno es escasa, alrededor de 200 g en todo el cuerpo; sabiendo que el cerebro solamente consume inexorablemente unos 120 gramos al día, y que los demás tejidos requieren también azúcar de forma constante, es obvio que necesitamos comer los carbohidratos para mantener el buen funcionamiento de nuestro cuerpo.
Por otro lado, los alimentos que contienen los carbohidratos suelen ser ricos en FIBRA, sustancias no digeribles ni absorbibles por el intestino humano (celulosa, agar, pectinas, etc.) que facilitan el funcionamiento intestinal, evitan el estreñimiento retardan la absorción de los azúcares simples. Recientemente se ia relacionado su carencia de la dieta con enfermedades intestinales graves, como el cáncer de colon.
|