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Glucemia

   
 

El páncreas en las personas normales ejerce un control instantáneo sobre la glucemia de forma automática. Aumenta o disminuye la secreción de insulina según suban o bajen los niveles de la misma.Glucemia

Esto no ocurre en el diabético, que para mantener la glucemia dentro de los límites de la normalidad precisa de insulina exógena, intentando de forma artificial simular de alguna manera la acción del páncreas. Con ello se quiere suplir la función pancreática, evitando así la descompensación y la aparición de los síntomas.

Dado el carácter crónico de la diabetes, el control de la glucemia debe ser continuado, al igual que su tratamiento. Cada vez con mayor evidencia se demuestra que un buen control de la enfermedad evita las complicaciones agudas, disminuye los riesgos de hipoglucemias y retrasa la aparición y gravedad de las complicaciones a largo plazo.

La diabetes se debe controlar en todos sus aspectos, tanto bioquímicos o analíticos como clínicos.
El paciente debe ser revisado por el medico con cierta frecuencia y este a su vez es quien programará la visita al oftalmólogo con el fin de vigilar su retina.
Además de una exploración completa es interesante conocer las variaciones de peso y el estado de funcionamiento de sus órganos sobre todo del riñón.

Además de una exploración completa, es interesante conocer las variaciones de peso y el estado de funcionamiento de sus órganos, sobre todo del riñon.

¿QUE DEBE VIGILAR EL PROPIO DIABÉTICO?

1) EL PESO. Este debe mantenerse dentro de los límites de peso ideal señalados por el médico, sin sufrir variaciones.

Pérdidas de peso importantes pueden afectar a la salud del diabético debido a la desnutrición que se produce. Siempre sugieren un mal control de la enfermedad. Igualmente, ganar peso, si no ha sido recomendado por el médico, es poco beneficioso, ya que agrava la diabetes aumentando las necesidades de insulina.

2) LAS LESIONES DE LA PIEL. Pequeños golpes, heriditas o rozaduras, en la piel del diabético, si no se curan, manteniendo después una higiene adecuada, pueden infectarse y acarrear complicaciones serias. Esto es especialmente grave en los miembros inferiores, sobre todo en diabéticos de larga evolución con problemas circulatorios y nerviosos.

Llevar calzado adecuado, no andar nunca descalzo, evitar en lo posible accidentes innecesarios, usar guantes y ropa protectora, son métodos efectivos.
Además, un diabético debe aprender a conocer los problemas derivados de su enfermedad para solucionarlos con rapidez.
Existen hoy en nuestro medio personas especializadas «EDUCADORES EN DIABETES» cuya misión es la de informar y enseñar al diabético.
También disponemos de cantidad de folletos explicativos, libros, películas de vídeo, etc., con la idea de conseguir que el enfermo conozca a fondo su enfermedad y se controle por sí mismo.

 

Control de la diabetes y glucemia

 

Control BIOQUÍMICO (analítico) de la diabetes

Actualmente se dispone de medios rápidos y eficaces para conocer una serie de parámetros bioquímicos que indicarán muy exactamente la situación del enfermo:

1. NIVELES DE GLUCOSA EN SANGRE.
2. NIVELES DE GLUCOSA EN ORINA.
Con estos dos parámetros vamos a conocer el estado del nivel de glucemia y sus variaciones a lo largo del día.
En una persona normal, la glucemia sufre variaciones a lo largo del día en relación con las comidas y las fases de ayuno.

La glucemia, en ellos, no desciende por debajo de los 60 mg ni sobrepasa los 140 mg, ni aun después de las comidas. De esta forma nunca aparecerá glucosa en orina, y las glucosurias, por tanto, serán siempre negativas.

Un diabético descompensado tendrá habitualmente glucemia superiores a los 180 mg/dl, en situación basal, que aumentarán después de las comidas. Esto significa que sobrepasarán el límite del riñon, por lo que aparecerá glucosa en orina, siendo entonces la glucosuria positiva. La glucosuria puede asociarse a cetonuria, lo que nos indicará que se están consumiendo las grasas por falta absoluta o relativa de insulina.

Un diabético perfectamente controlado debe mantener su glucemia entre 80 y 120 mg/dl en ayunas antes del desayuno, y entre 120 y 180 mg/dl después de las comidas, sin presentar hipoglucemias, con glucosurias negativas, y sin acetona en orina. Este objetivo es difícil de conseguir, sobre todo en diabéticos jóvenes con diabetes inestables, pero no imposible.

Para lograrlo disponemos de varias herramientas:

EDUCACIÓN DIABETOLOGICA

Un diabético debe conocer todo lo relacionado con su enfermedad, lo que le permitirá manejarse mejor, y repercutirá sobre el control que lleve de su glucemia. Debe adquirir conocimientos clínicos que le ayuden a reconocer los síntomas de situaciones como hipoglucemias, descompensación diabética, alteraciones visuales, etc., y tomar las medidas oportunas. También debe poseer conocimientos técnicos, en lo referente al control y al tratamiento (autocontrol-autoinyección).

 
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