La diabetes infantil es una situación especial, pues representa un grave problema de salud con el que va a tener que pasar su vida. Por tanto, el niño debe aprender a conocer y controlar su diabetes infantil.
Debe adquirir independencia de los padres respecto a su tratamiento, y, por supuesto, deberá llevar una vida normal.
La causa de la diabetes infantil no es conocida. Se piensa que es la combinación de varios factores, entre los que cabe destacar: la herencia familiar como factor predisponente y las infecciones como factor desencadenante.
Así en un niño genéticamente condicionado, tras una infección, como un cuadro gripal, o unas diarreas, pueden aparecer los síntomas de alerta de la diabetes infantil
(sed, orinar en exceso, adelgazamiento, hambre) y de forma rápida evolucionar hacia la acidosis metabólica y el coma diabético.
Esta FORMA BRUSCA DE COMIENZO de la enfermedad es frecuente por lo que se debe estar alerta ante la más mínima sospecha.
El segundo problema que plantea la diabetes infantil es su DEPENDENCIA ABSOLUTA DE LA INSULINA exógena.
Su páncreas deja de funcionar rápidamente, por tanto, la producción propia de insulina es muy escasa o nula.
El carecer de insulina propia, la administración de insulina diariamente, es indispensable para su bienestar. En ocasiones por falta de conocimiento de los padres, por malinterpretar la peligrosidad de la insulina, o por olvido o dejadez, el niño no es tratado adecuadamente, abandonando las inyecciones diarias de insulina, lo que puede conducirle rápidamente a un coma diabético y posteriormente a la muerte. |