El tratamiento de la diabetes va a ser el eje fundamental alrededor del cual va a girar la vida del diabético. Un control correcto de su enfermedad no sólo va a prolongarle la vida, sino que va a permitir que lo haga como una persona normal.
Desde muy antiguo se sabe que las complicaciones guardan relación con la antigüedad de instauración de la misma. Hoy sabemos que también intervienen otros factores como la herencia y la calidad del control metabólico.
Existen cada vez más evidencias de que el azúcar elevado crónicamente juega un papel muy importante en la aparición de las complicaciones.
Todo ello nos ha llevado a la necesidad de llevar un estricto control sobre la enfermedad, con el fin de disminuir los riesgos al paciente.
Aunque el control óptimo sólo lo podríamos conseguir mediante un sistema que funcionase de forma semejante al páncreas, los nuevos métodos de infusión continua, o el tratamiento de la diabetes convencional optimizado, nos permiten alcanzar un mejor control metabólico, comparado al que se lograba anteriormente.
Las formas de tratamiento de la diabetes varían según la edad y el tipo de diabetes, sin embargo, todas tienen las mismas metas:
— Mantener al enfermo libre de síntomas.
— Evitar las complicaciones agudas como las hiperglucemias y las hipoglucemias severas.
— Retrasar en lo posible las complicaciones a largo plazo.
— Proporcionarle una calidad de vida buena, para que, a pesar de su enfermedad, pueda ser una persona normal.
En los niños, además, debemos mantener un crecimiento y desarrollo psíquico y físico normales.
Para conseguirlo, el tratamiento de la diabetes debe ser completo, abarcando tres facetas fundamentales:
1) LA DIETA.
2) EL EJERCICIO FÍSICO
3) LA MEDICACIÓN
La combinación de estos tres pilares fundamentales nos va a servir para mantener al enfermo. bien controlado, adecuando el tratamiento de la diabetes a su forma de vida, sus costumbres y gustos, sin que ello suponga una desintegración del medio en que habitualmente se desarrolla.
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