Mientras las reservas energéticas de los hidratos de carbono del cuerpo humano suponen 150 a 200 gramos y unas 600 a 800 calorías, la reserva energética de grasa corporal llega a unos 10 kilogramos y casi 100.000 calorías.
Posee la grasa corporal una delicada inervación directa, que explica la frecuente sensibilidad del tejido adiposo subcutáneo al dolor, especialmente cuando forma lipomas en la cara interna de las rodillas, coincidiendo habitualmente con artrosis en las mujeres menopáusicas.
Dercum describió una forma de obesidad con lipomas múltiples, de distribución simétrica, dolorosos a la palpación.
Más frecuente también en mujeres menopáusicas. Se conoce este cuadro con el nombre de lipomatosís dolorosa de Dercum.
La célula adiposa almacena grasa cuando la alimentación es normal o excesiva. Y libera la grasa corporal cuando las necesidades energéticas del organismo lo requieren.
Proceso regulado por hormonas hipofisarias —la del crecimiento y las gonadotropinas o estimulantes del funcionamiento normal de las gónadas (testículos y ovarios)—, tiroideas, insulina y otras hormonas de las glándulas suprarrenales —cortisona y androgénicas. |