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Tipos de obesidad
 
 

Como perder apetito

   
 

Si consideramos que un individuo normal de cuarenta años ha consumido unas 20 toneladas de alimentos sin que su peso ideal varíe más de 4-6 kg para una misma talla, admiraremos la eficacia y precisión de los mecanismos reguladores del apetito.apetito

Tanto en los animales superiores como en el hombre, existe en el cerebro —hipotálamo— un centro que controla el apetito y otro que regula la saciedad.


A estos centros les llega información muy variada, como podemos ver en la Tabla 3.

1) El grado de distensión del estómago condiciona una disminución del apetito. De aquí, que las dietas adelgazantes sean voluminosas, es decir, ricas en verduras y fibra larga.
Las comidas ricas en grasa permanecen mucho más tiempo en el estómago y —por tanto— inhiben el apetito durante más horas.
El hambre —en cambio— desencadena contracciones gástricas que exacerban la sensación de apetito y desaparecen comiendo.

2) Nivel glucostático: cuando en el ayuno disminuye la tasa de glucosa en sangre se estimula el centro hipotalámico del hambre. Por el contrario, cuando comemos abundantemente, aumenta la glucemia y se estimula el centro de la saciedad.

3) Hormonas: en muchos obesos —sobre todo en los que tienen antecedentes familiares de diabetes y/o obesidad—, podemos constatar un excesivo aumento de insulina en sangre por respuesta exagerada del páncreas en el ayuno, que estimularía vigorosamente el centro del hambre.

Años atrás se utilizaba la cura de insulina para aumentar el apetito en los delgados que deseaban engordar.
El reciente hallazgo de receptores de insulina en el hipotálamo apoya la hipótesis del factor insulínico en la regulación directa del apetito-saciedad.

Actualmente se investiga sobre la participación de las prostaglandinas en la regulación de la obesidad.
Este centro del hambre se vería también estimulado por los ácidos grasos libres que se incrementan en las horas de ayuno.

 

Tipos de apetitos

 

4) Teoría termostática: apoyada en que la sangre que irriga los centros del hambre y saciedad activaría éste cuando aumenta de temperatura después de comer.

5) Impulsos sensoriales: olfatorios, gustativos, visuales y táctiles que actuarían como aperitivos. Los aperitivos aumentan el apetito en los obesos y suelen disminuirlo en los delgados poco comedores.
La bulimia —hambre excesiva e insaciable acompañada de sensación de malestar y angustia—, tan frecuente en los obesos, crea una dependencia respecto a los alimentos, parecida a la drogodependencia:

a) dependencia física y psíquica del alimento, cada vez más intensa, con los mismos síntomas del síndrome de abstinencia: debilidad, dolor epigástrico, depresión, angustia, irritabilidad, tendencia compulsiva a apropiarse de alimentos aunque sea recurriendo a la violencia.

Algunos obesos nos confiesan que tías un tiempo de seguir escrupulosamente el régimen de alimentación para perder peso «me sentí impulsada a hartarme de chocolate. En realidad, no sé que me ha pasado para obrar así».

b) voluptuosidad de ingerir alimentos y desaparición instantánea del síndrome de abstinencia del apetito.
c) sentimientos de culpabilidad por la presión médica y social contra los riesgos médicos, sociales y estéticos de la obesidad, a los que dedicamos el capítulo XIII.
6) Capítulo aparte merecen los factores psicológicos.

 
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No me gusta esta denominación, que induce a tirar la toalla y aceptar la obesidad para siempre. Se inicia en la primera infancia
tipos de obesidad
Sufre un notable aumento en la pubertad y se prolonga durante la vida adulta, si no se trata correctamente...

 
     
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