Recientemente, el Instituto Nacional de Medio Ambiente y de la Salud de la Universidad de Washington (EE.UU.) ha realizado un estudio en torno a este problema del sindrome alcoholismo fetal determinante de hiperactívidad y ha llegado a establecer la acción directa del alcohol sobre las células fetales.
En experiencias efectuadas con embriones de ratón desarrollados «ín vitro» en presencia de distintas concentraciones de alcohol se ha observado que éstas guardaban relación directa con el grado de detención de diferenciación celular y del crecimiento embrionario.
Parece ser. pues, que el alcohol incide directamente en el estado del embrión y con esto genera el sindrome alcoholismo fetal y no a través de una alteración del metabolismo o del estado nutricional de la madre.
Los fallos en la diferenciación celular podrían dar lugar a malformaciones del feto. Estas malformaciones fetales han comenzado a observarse en madres que bebían por lo menos 150 g de alcohol puro por día. Sin llegar al extremo de las malformaciones fetales, el consumo de bebidas alcohólicas por la mujer embarazada puede conducir al sindrome alcoholismo fetal y a la insuficiencia ponderal del recién nacido o al parto prematuro.
La naturaleza del sindrome alcoholismo fetal es bastante desconocida e ignorada en los diversos campos de investigación. En el Congreso Internacional de Pediatría, celebrado en Viena en 1971, se pusieron de manifiesto las dificultades existentes en cuanto a la terminología. La dísfuncíón cerebral mínima, el psicosíndrome exógeno precoz, el síndrome axial psíquico cerebro orgánico, el déficit de aprendizaje psiconeurológico (LEMPP, 1971) y tantas otras denominaciones se debatieron ampliamente en aquella ocasión. |