5. Mantenimiento de la tension arterial estable:
Gracias a una circulación continua de la sangre, es posible mantener una temperatura corporal siempre igual. La sangre calienta las zonas frías y pierde calor en las calientes y merced a este sistema, tanto los sujetos que viven en climas extremadamente cálidos como los que habitan en zonas polares, son capaces de mantener aquella temperatura corporal a la que se producen de forma más eficaz los procesos vitales.
6. Transporte de sustancias:
Hemos utilizado un símil de fontanería, porque el sistema circulatorio es un conductor. A través de su infinidad de canales viajan las sustancias más diversas:
— Medicamentos, que consiguen acceder a sus lugares de acción.
— Hormonas (sustancias especiales, fabricadas por el propio cuerpo en zonas determinadas, con el fin de activar, promover o realizar una función especial en zonas alejadas de su lugar de producción).
— Proteínas, grasas, vitaminas, minerales, azúcares, células.
7. Regulación de los líquidos corporales:
El sistema circulatorio es una especie de amortiguador de las variaciones en la cantidad de líquido que contiene nuestro cuerpo.
En el caso de que una persona ingiriese una gran cantidad de líquido, sus tejidos no estarían anegados, y si, por el contrarío, apenas bebiese, el sistema circulatorio (amén de otras estructuras en las que no nos centraremos) conseguiría que la cantidad de líquido presente en los tejidos fuera suficiente como para que continuaran produciéndose los procesos metabólicos en lo posible. Estas son algunas de las funciones en las que interviene de forma directa el sistema cardiovascular y en la tension arterial y para ello, como ya hemos apuntado, dispone de una cierta cantidad de líquido, que en el sujeto adulto normal viene a ser de unos cinco litros.
Este líquido o plasma es uno de los ejes de la exposición. Permite que las sustancias de las que hemos hablado se trasladen más fácilmente a través de los canales circulatorios; diluye las sustancias tóxicas, disminuyendo su efecto lesivo y es, por fin, un líquido en constante renovación.
Se elimina por la piel mediante la perspiración insensible y la transpiración o sudor, por el riñón al orinar, por el intestino en la defecación y por los pulmones, humedeciendo el aire que circula por nuestras vías aéreas.
Se ingiere con los líquidos de bebida y con los alimentos (que contienen agua de forma natural) y se produce a nivel de determinados sistemas corporales, como consecuencia de los procesos metabólicos. La artería es elástica y se dilata al paso de la sangre, con lo que consigue propagar la fuerza con la que el corazón ha eyectado la sangre.
La sangre somete a la pared de la aorta a una cierta tensión. Esta tensión depende de la cantidad de sangre que salga del corazón, de la fuerza que la impulse y de lo elástica que sea la aorta. Si la arteria está calcificada y dura, la tensión es diferente.
Ahora ya sabe usted lo que es la tension arterial. La tension arterial sistólíca (la «máxima», la cifra más elevada) es la que hay en las paredes de la arteria aorta cuando recibe el chorro de sangre que le envía el corazón en cada latido.
Cuando a una persona se le mide la tension arterial, se obtienen dos cifras diferentes: una sistólica y una diastólíca.
La tension arterial sistólica es la cifra más elevada, «la máxima», y la tension arterial diastólíca, es la cifra menor, «la mínima» ¿Qué quiere decir esto? El nombre de tension arterial sistólica y diastólica se le aplica a estas dos cifras en función de la situación en que se encuentra el corazón.
El corazón se contrae y se relaja en cada latido; al contraerse, envía la sangre: es la sístole, y da lugar en las paredes de la arteria aorta a la tension arterial sistólica.
Una vez que el corazón se ha contraído y ha eyectado la sangre, se relaja, se «abre», para recibir la sangre que le llega de todas las zonas del organismo. Esta segunda fase del ciclo cardíaco recibe el nombre de diástole.
El sistema circulatorio es un circuito constantemente repleto de sangre. Una vez que el chorro de sangre enviado por el corazón choca con las paredes de las grandes arterias y da lugar a la tension arterial sistólica, la sangre continúa su curso, circulando por canales de menor calibre. En este momento, el corazón se encuentra en fase de diástole y por eso la tensión que hay en las paredes arteriales en este instante se denomina diastólica.
Esta tension arterial diastólica depende mucho más del estado de las arterias que del funcionamiento del corazón.
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