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Las teorías fisiológicas psicológicas sobre la depresion infantil. Existen diferentes teorías sobre los estados de la depresion infantil, tanto desde el punto de vista psicológico como fisiológico. La hipótesis bioquímica más conocida y admitida es la hipótesis noradrenérgica de la depresión, según la cual los trastornos afectivos depresivos serían el resultado de un déficit central de noradrenalína. Diferentes datos apoyan la consistencia de esta teoría (SÁNCHEZ y TURET, 1976).
Otra hipótesis bioquímica está basada en el metabolismo indólico (COPPEN, 1C76); según esta teoría, determinados tipos de depresión se deben a una deficiencia central de serotonína.
Por otro lado, JANOWSKY y cois. (1976) han sugerido que la actividad colinérgica central podría desempeñar un papel en la etiología de los trastornos afectivos, al descompensarse el equilibrio permanente colinérgico-adrenérgíco, en favor del primero en determinadas zonas cerebrales, en los pacientes depresivos, Hay que señalar que para VAN PRAAG (1977), la depresion infantil no constituyen un grupo bioquímicamente homogéneo, aunque un trastorno en el funcionamiento de las monoaminas cerebrales, de posible origen hipotalámico, parece evidente en las depresiones endógenas.
Permanece incierto sí en el futuro las hipótesis catecolamíníca, indolamínica y colinérgica apuntadas permanecerán adscritas a diferentes grupos bioquímicos de depresion infantil o se engarzarán a través de un tratamiento fisiológico común, desconocido en estos momentos |
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Por otra parte, las teorías neurofisíológícas señalan que en la depresion infantil existe un estado de hiperactividad neurofuncional, secundario entre otras cosas a la acumulación de sodio intraneuronal, lo cual facilita la descarga del potencial de membrana neuronal.
FLOR-HENRY (1976) sugiere una disfunción de las regiones frontales anteriores y temporales del hemisferio derecho no dominante, la cual expresaría una desorganización de las estructuras límbicas en los pacientes con patología afectiva.
Más recientemente, VALLEJO (1980) piensa que aunque algunos trabajos, sobre todo los de actividad periférica, sugieren una hiperactividad nerviosa, los estudios de la dinámica cerebral más específica apuntan hacía un estado de hipoexcitabilidad central.
Las teorías psicológicas más importantes sobre la depresion infantil son la teoría psicoanalítica, la teoría conductísta y la teoría, cognitivista.
La base del enfoque psicoanalítíco de la depresión fue expuesta por FREUD en 1917 en su obra «Duelo y melancolía». El mecanismo básico que describió en esta obra fue la íntroyección de un objeto perdido y la redírección de la ambivalencia, originalmente dirigida al objeto, contra el objeto interiorizado, ahora parte inherente del «yo». Por consiguiente, el efecto de este mecanismo es una reoríentación hacia el «yo» de los impulsos agresivos originalmente dirigidos hacia el objeto ambivalente.
Según la visión clásica, las características clínicas de la depresion infantil se deben a la retroflexión sobre el «yo», de la hostilidad dirigida contra el objeto perdido (COHÉN y cois,, 1954).
Desde el punto de vista conductísta, el fenómeno denominado «learned helplessness» (deseperanza aprendida) es el que mejor se ajusta al paradigma conductísta de la depresión. Este fenómeno fue descubierto por SELIGMAN y su equipo en 1967 y describe un estado caracterizado por la ausencia de conductas adaptativas, ya que no se reconoce la relación entre unas determinadas respuestas (adaptativas) y un alivio de los estímulos aversivos.
Para SELIGMAN, la depresion infantil humana se produce por una historia existencial caracterizada por un relativo fracaso sistemático en ejercer un control sobre los reforzadores ambientales, traumática real. Y por último el tipo neurótico que se caracteriza por pesadillas, en las que el niño se despierta del todo, con angustia y un recuerdo vivo y durable de los contenidos del sueño. |