El dolor de espalda puede ser también debido a tumores oseos de la columna vertebral y aunque hay tumores vertebrales benignos y malignos, y tumores primitivos (que nacen allí mismo) o secundarios (que nacen fuera de la columna).
Los tumores oseos de la columna vertebral más frecuentes son los tumores malignos, en su mayoría secundarios, que se han originado lejos de la columna, han llegado hasta la corriente sanguínea y viajando con ella han alcanzado las vértebras y allí han arraigado. Son los tumores oseos metastáticos.
Los tumores óseos metastáticos son los más frecuentes en los adultos de más de cuarenta años, siendo muy raros antes de los treinta. Los tumores que con más frecuencia producen estas metástasis en la columna vertebral son los de mama, próstata, tiroides, riñón y pulmón, aunque los originados en otros órganos también las producen con menos frecuencia.
El cáncer de próstata produce metástasis en más de la mitad de los enfermos, siendo frecuentes en la columna vertebral. El cáncer de mama produce las metástasis en casi la mitad de los casos y con frecuencia en la columna vertebral.
Desde su comienzo, los tumores malignos crecen sin orden ni control. Primero invade la vecindad, extendiéndose como una mancha de aceite, después alcanza los linfáticos y avanza por su interior hasta la sangre y luego elimina grupos de células en la corriente sanguínea que se extienden por todo el cuerpo, invadiendo primero los órganos que antes los reciben y ofrecen las mejores posibilidades para que colonicen, desarrollen y proliferen.
Para arraigar allí, las células del tumor transportadas por la sangre tienen que detenerse, proliferar y colonizar la columna vertebral, produciendo tumores secundarios que se llaman «metástasis».
No es raro que las metástasis produzcan los primeros síntomas que padece el enfermo cuando el tumor original no ha causado molestias suficientes para revelar su presencia. En estos casos se descubren antes las metástasis que el tumor que las ha producido y gracias a ellas se descubre éste. |