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La osteoporosis es una enfermedad conocida comúnmente con el nombre de «descalcificación», que produce dolor en la espalda cuando el enfermo está de pie y mejora cuando está acostado. Ocasionalmente hay dolores muy intensos que obligan al enfermo a permanecer en cama unos pocos días o semanas y como es una enfermedad de la tercera edad, es corriente comprobar cómo el enfermo se encorva progresivamente y disminuye su talla.
Pero si queremos ser más exactos, para no correr el riesgo de elegir un tratamiento inadecuado, hay que aclarar que osteoporosis y descalcificación no son términos equivalentes, porque en la osteoporosis hay siempre descalcificación, pero la descalcificación no es debida siempre a osteoporosis, porque hay otras enfermedades que pueden producirla. Es como la gripe y la fiebre. La gripe produce fiebre, pero no todos los que tienen fiebre padecen la gripe. No hay que tomar el rábano por las hojas.
Por tanto, sí hay otras enfermedades descalcificantes, además de la osteoporosis, hemos de aprender a distinguir unas de otras, para que los tratamientos sean útiles, porque no todas se tratan igual. La descalcificación es la disminución de la cal en los huesos y esto es un síntoma muy común, que comprende fundamentalmente tres grupos diferentes de enfermedades como vamos a ver a continuación.
1) Cuando la descalcificación es debida a que se forma menos hueso, y el que está formado se atrofia, entonces hay una verdadera osteoporosis;
2) cuando la descalcificación es debida a que se deposita menos calcio sobre la substancia fundamental, que es el armazón del hueso, decimos que hay osteomalacia o raquitismo;
3) cuando la descalcificación es debida a que se forma bien, pero se destruye en exceso, hay una osteítis fibroso-quística.
Pero aún podemos precisar más, porque la descalcificación debida a la osteoporosis no se produce siempre por el mismo mecanismo.
Efectivamente, hay una osteoporosis senil, llamada así porque aparece en la tercera edad, en la que se produce la atrofia del hueso, por el mismo proceso de envejecimiento, como sucede con la atrofia involutiva de otros órganos. Esta osteoporosis senil se llama primaria o esencial porque no está asociada a ninguna otra enfermedad que la produzca. Sencillamente aparece con la edad.
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Y hay un largo grupo de osteoporosis secundarías, llamadas así porque aparecen en ciertas circunstancias asociadas a una causa determinada que las produce. Aquí sólo vamos a mencionarlas:
1. La osteoporosis congénita, llamada también osteogénesís imperfecta, que, como dice el nombre, es de nacimiento y debida a que el hueso no se forma bien, por defecto de la sustancia fundamental del hueso.
Estos niños tienen los huesos frágiles y el blanco del ojo azulado. Las demás son todas adquiridas después del nacimiento.
2. Osteoporosis carencial llamada así porque faltan algunos elementos nutritivos que son necesarios para formar el hueso, como sucede con el «escorbuto», por falta de vitamina C. Hay otras de causa endocrina, porque las glándulas de secreción internas funcionan demasiado o demasiado poco.
3. Osteoporosis por hipopituitarismo, en donde la hipófisis que produce la hormona del crecimiento funciona poco y el hueso se forma mal.
4. Osteoporosis por acromegalia, en la que la hipófisis funciona demasiado y se pierden sustancias necesarias para la formación del hueso.
5. Osteoporosis cortisónica, cuando el lóbulo posterior de la hipófisis o las glándulas suprarrenales funcionan en exceso o el enfermo toma demasiada cortisona durante mucho tiempo, que impide la formación de la sustancia fundamental.
6. La osteoporosis pos menopáusica por defecto de las hormonas ováricas que producen pérdidas de calcio y disminución de la sustancia fundamental, por lo que no se puede formar hueso.
Las hay también de origen circulatorio.
7. Osteoporosis por inmovilización, cuando se prolonga, por cualquier circunstancia, el reposo absoluto que acelera la destrucción del hueso y disminuye su formación.
8. La osteoporosis mielógena, debida a enfermedades de la sangre que producen una proliferación excesiva de células en la médula ósea que no permiten la formación normal del hueso pero aceleran su destrucción.
9. Osteoporosis idiopática, propia de jóvenes. Se producen grandes pérdidas de calcio por la orina con formación de cálculos y producción de cólicos.
10. La osteoporosis digestiva, que aparece cuando el proceso digestivo es deficiente en enfermedades del estómago o hígado y disminuye la absorción de calcio y proteínas. |