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La dorsalgia de la angina de pecho suele acompañarse de dolor debajo del esternón, sobre la parte izquierda el pecho, lo mismo por delante que por detrás, a lo largo de la parte interna del brazo hasta los dedos meñique y anular. Su comienzo es brusco y su duración breve. El enfermo lo nota como una opresión con ahogo que le obliga a permanecer inmóvil, aunque suele pasar en pocos minutos.
La dorsalgia debida al aneurisma de la aorta suele ser discreta y tenaz, pero también produce dolores tan intensos que resultan un verdadero tormento para el enfermo.
El aneurisma de la aorta comprime los nervios de la columna y hasta puede reducir el tamaño de las vértebras que comprime, sin olvidar los puntos sensibles de la capa periférica de la arteria aorta tan dilatada. Su tratamiento inmediato es sintomático y el tratamiento de la causa requiere averiguar primero si es debido a la sífilis.
La pleuresía produce dolor torácico habitualmente, desde su comienzo y como suele aparecer asociada a manifestaciones generales como fiebre, pulso rápido, mal estado general y a manifestaciones respiratorias como tos seca, fatiga, el diagnóstico no es difícil. Pero siendo tan amplia la superficie pulmonar que cubre, la irradiación del dolor puede ser en varias direcciones según la parte inflamada y naturalmente a la espalda cuando la pleuritis invade la parte de atrás.
La dorsalgia de origen pancreático se percibe en la parte más baja de la columna dorsal. Puede acompañarse de dolor en «la boca del estómago» (en la parte de abajo del esternón), con franca irradiación hacia el lado izquierdo, que empeora cuando el enfermo se acuesta boca arriba en la cama y mejora si se sienta o levanta. No son raras las náuseas, vómitos, la desnutrición, adelgazamiento y gran debilidad. Estas molestias son comunes en las distintas enfermedades del páncreas y pueden aparecer asociadas a cualquiera de ellas.
La dorsalgia de las colecistitis aparece con el clásico dolor que produce esta enfermedad debajo de las costillas del lado derecho, en la parte anterior. Puede ser continuo o intermitente. Cuando es muy intenso se acompaña de síntomas digestivos tales como mal gusto de boca, náuseas y vómitos y en los intervalos, de intolerancia a ciertos alimentos como leche, huevos, grasas y dispepsia. La irradiación del dolor por el lado derecho del vientre, siguiendo el trayecto de medio cinturón, produce la dorsalgia, referida a la parte baja de las vértebras dorsales.
La dorsalgia renal puede ser debida a una enfermedad del riñon o del uréter, que es el tubo que conduce la orina desde el riñon a la vejiga.
El cólico produce dolores muy intensos, muy resistentes a la medicación, que son continuos o intermitentes y aunque la causa más común es la piedra o el cálculo de riñon, no es la única causa que lo produce. El dolor comienza en la parte de atrás, «en los ríñones», aunque luego se corra hacia adelante y abajo, con náuseas, vómitos y necesidad de orinar con frecuencia y con mucho dolor.
La dorsalgia de origen pélvico es propia de las mujeres que presentan habitualmente dismenorrea (menstruación irregular, difícil o dolorosa) que puede tener alguna causa en la matriz u ovarios de la enferma, aunque no suele faltar un componente «nervioso».
El dolor, que se inicia en el bajo vientre, se irradia hacia arriba y atrás y llega hasta las últimas vértebras dorsales y primeras lumbares. Estas molestias son más habituales en los días de la menstruación, pero también pueden presentarse unos días antes. |