La causa de la artritis reumatoidea todavía no se conoce del todo. Pero hay sospechas muy fundadas que marcan el camino de la investigación y tratan de comprobar si es cierto. Como la inflamación articular presenta muchos rasgos propios de una infección, se ha investigado si hay alguna infección, sin haberla podido encontrar hasta ahora.
Pero se sabe que la infección sospechosa puede ser producida por microbios invisibles que son los virus, aunque aquí podrían ser algo distintos a los conocidos hasta ahora. Y se piensa así porque pueden ser bien tolerados por el organismo durante años, antes de adquirir la virulencia suficiente para producir la enfermedad.
Por eso se llaman «latentes», porque primero están allí sin producir alteración alguna. Y hay razones suficientes para pensar que sea así y que sea un virus latente quien produce la inflamación de las articulaciones.
Dichos virus son difíciles de identificar, porque primero no producen respuesta alguna, después se activan y producen la inflamación, y luego desaparecen sin dejar rastro. Pero se han encontrado huellas suficientes de su existencia allí donde se produce la artritis.
Cómo se produce una inflamación crónica es algo que se está empezando a comprender. La inflamación está producida por una serie de reacciones en cadena, y la investigación ha logrado comprobar los pasos sucesivos de estas reacciones, que inicialmente son los mecanismos habituales de defensa que el organismo tiene para eliminar cualquier agente extraño que lo invada, habiéndose comprobado repetidamente que los mecanismos de defensa de estos enfermos son defectuosos.
Efectivamente, estos virus parecen residir en el organismo durante mucho tiempo sin producir daño alguno, pero alteran los mecanismos naturales de defensa, de manera que transforman su capacidad protectora y la convierten en una actividad agresiva que altera al propio organismo, produciendo la artritis reumatoidea. |