Tablas de Peso Ideal
Todos tenemos tablas de peso ideal de figura
Porque la armonía es un valor altamente apreciado por el alma humana. Consciente o inconscientemente, siempre estamos en la búsqueda de la armonía y cuando perdemos el equilibrio, sufrimos. La salud es considerada el resultado lógico de un estado de equilibrio, e incluso el cuerpo mismo es un símbolo de equilibrio.
En nuestra cultura, esta noción de equilibrio ha ido desplazándose de una visión integral del ser humano para abocarse exclusivamente en un tablas de peso ideal de forma corporal. No somos sólo cuerpo, somos alma y psique que toman forma y experimentan la vida a través de un cuerpo. En el cuerpo se plasma nuestra psique; es decir, todo aquello que nos disgusta o nos duele de nosotros mismos y tratamos de no ver tarde o temprano se muestra en el cuerpo.
Desde nuestra cultura occidental, en la gran mayoría de los casos sostenemos el concepto más superficial de armonía: el visual y externo. Como no se considera el conjunto del ser, la sola búsqueda de esta armonía externa resulta fallida y desde el comienzo mismo puede producir desequilibrios. Una de las consecuencias más evidentes de esta forma equivocada de ver y pensar el cuerpo es, en nuestra época, esa necesidad de hiperdelgadez que provoca el síndrome llamado "trastorno de la alimentación": anorexia o bulimia.
Al observar y analizar esta enfermedad se puede constatar claramente que no se trata de un mal exclusivamente físico, sino que tiene profundas raíces psicológicas y sociales. Por esta razón es que el tratamiento debe hacerse en forma interdisciplinaria.
¿Qué siente o percibe una adolescente para llegar a un estado tan manifiesto de desequilibrio? Ve en su cuerpo una imagen que no se corresponde con la real; tiene la percepción física alterada; se siente voluminosa. Su figura es cada vez más fina, pero para ella nunca es suficiente, siempre hay algo que sobra, siempre hay que bajar de tablas de peso ideal.
Esta situación conduce a una conducta determinante: la negativa a comer.
Tipos de Tablas de peso ideal
¿Cuáles son los síntomas que te hacen prever un trastorno de la alimentación?
• Que empieces a sentir con asiduidad que no quieres comer.
• Que evites sentarte a la mesa con tu familia a la hora de las comidas.
• Que siempre te veas gorda, aun cuando estés adelgazando o todos te digan que estás delgada.
• Que aunque no comas, es decir, en períodos de abstinencia, tengas energía y te sientas mejor que cuando comes normalmente.
• Que tengas miedo de engordar.
• Que siempre quieras hacer ejercicio.
• Que contra la sugerencia de tu familia de consultar a un médico creas que no te hace falta ir porque te sientes bien.
• Que tengas períodos menstruales irregulares o no menstrúes.
• Que empieces a aislarte de tu familia y amigos.
• Que no tengas proyectos de futuro o planes que logren entusiasmarte.
• Que tus tablas de peso ideal sea de hiperdelgadez.
Si te descubres en actitudes o conductas de esta clase, sería indicado que buscaras orientación y ayuda de un profesional, aun cuando no lo consideres necesario.
Detrás de un cuadro semejante al descripto hay un conflicto que se relaciona con tu entorno más cercano: tú y tu familia.
En cada adolescente -varón o mujer-, la situación es diferente, y seguramente los síntomas adquieren formas singulares. Sin embargo, es posible hallar un factor común: la necesidad de individualidad. Es sabido que en el origen de este trastorno existe una búsqueda de individualidad que no se consigue vivenciar y usualmente se vive en el enredo de situaciones familiares conflictivas.
Este es el motivo por el cual la consulta debe hacerse con un equipo interdisciplinario, para ordenar las ideas, orientar las percepciones y encontrar soluciones válidas y saludables.
Comer significa dar al organismo lo necesario para que pueda vivir sanamente, esto es, desarrollarse y crecer. Pero comer también es símbolo de querer tomar de la vida, ¡nteractuar con ella, digerir experiencias y utilizarlas para transformarse en un ser único, diferenciado, que puede darle al mundo cosas distintas a las que brinda el resto, singulares, peculiares.
Cerrarse al alimento es cerrarse a la vida. Acaso por eso uno de los indicios de la progresión de esta enfermedad sea la falta de menstruación, símbolo vital de la fecundidad, de la esencia de la vida.
¿Cómo salir de este desequilibrio?
Es indispensable que tomes conciencia de que se ha alterado tu percepción de la realidad, de que los fantasmas del mundo interior han cobrado vida y te llevan a ver como real lo que es irreal.
Para aclarar estos aspectos confusos, tan habituales en la adolescencia, es de gran utilidad buscar un terapeuta en quien confiar. Un buen tratamiento psicológico te permitirá salir en forma paulatina de la penumbra del desconocimiento y dirigirte con seguridad hacia la luz del conocimiento de ti misma.
Años atrás escuché una analogía maravillosa: la vida como una casa.
Quien la narraba decía que la vida, exuberante y generosa gracias a las tablas de peso ideal, nos ha dotado de muchos recursos internos, por lo que podríamos compararla con un palacio, una gran casa con muchas habitaciones: algunas amplias, abiertas y luminosas; otras aún a oscuras; y muchas otras ocultas, apenas esbozadas o absolutamente desconocidas. Es bueno saberlo: nuestra casa interior siempre tiene un gran jardín, está abierta al sol durante el día y a la luz de las estrellas por las noches.
Pero nosotros, pequeños y confundidos, viendo sólo una de las habitaciones, muchas veces creemos que tenemos una casita de un ambiente; nos pasamos la vida en una habitación, entrando y saliendo de ella como si fuera la única que poseemos, y desconociendo, por consiguiente, todos los otros cuartos de la casa, de cuya existencia ni siquiera estamos enterados. Nunca salimos al jardín porque creemos que no es nuestro y por miedo cerramos cuidadosamente la ventana, perdiendo así incluso la posibilidad de contemplar las estrellas.
Por eso, cuando te sientas acorralada o creas que estás viviendo como apretada, oprimida, recuerda esta enseñanza, que es muy antigua. Y aventúrate a salir de tu encierro, a recorrer tu casa interior. Tendrás momentos de deslumbramiento, sin duda, y probablemente otros de miedo, porque una habitación a oscuras o una escalera que no sabes adonde te conduce siempre puede ser un motivo de susto. Pero también es cierto que obtendrás un premio: el de ir ganando los espacios interiores y exteriores que te pertenecen y que aún desconoces, capaces de volver tu vida rica y fecunda.
A todos nos da miedo el desconocimiento, recuérdalo siempre; lo que no se comprende es lo que genera el temor. Sin embargo, apenas encendemos la luz y comenzamos a observar, el temor disminuye, y a medida que entendemos de qué se trata y cómo salir de las situaciones que nos atemorizan, desaparece.
Nada hay más cierto que aquella célebre frase: «El conocimiento te libera».
El conocerte a ti misma te dará el poder interno de decidir qué quieres, sin temores y sin presiones. Así podrás pasar al terreno correspondiente a este conflicto y liberar a tu cuerpo de él.
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